Isabel Allende: «Mientras pueda escribir me encontrarán en mi cuchitril, rodeada de espíritus»
Tras una gira triunfal por Chile, Uruguay y Argentina con ‘Mi nombre es Emilia del Valle’, Isabel Allende había decidido retirarse de las promociones. Allí donde fue había sido recibida con honores y, además, notaba que físicamente iba mucho más apurada. Parecía un buen punto final, incluso la novela conectaba en cierta forma con la que le había dado a conocer internacionalmente, ‘La casa de los espíritus’, pero con Allende nunca se puede decir nunca.
A sus 84 años, su irrupción en el premio Planeta bajo el seudónimo de Luz Ventura y la continuación ‘oficial’ de ‘La casa de los espíritus’ demostró que su escritura no entiende de retiros y sí de golpes de efecto. «Era muy importante para mí y un requisito de los que fueron nominados era presentarse a la ceremonia. Me cuesta viajar, pero esto merecía llegar a España aunque fuera en motocicleta», reconoce a ABC.
Cosas de la contradicción, mientras pensaba en no hacer más giras iba creciendo en su interior la historia que le haría cruzar el charco de nuevo, ‘La hora antes del alba’. Allende llevaba décadas con la idea de continuar la historia de Alba, la nieta de Esteban Trueba y Clara del Valle. «Recibí muchos mensajes de lectores que deseaban saber qué pasó con ella, porque en ‘La casa de los espíritus’ quedó sola, perseguida y asustada en un país con dictadura. La semilla fue germinando con los años y se concretó el año pasado en el ferry entre Montevideo y Buenos Aires», explica.
La historia fue creciendo, pero la autora no dio el paso de presentarla al galardón hasta que no recibió un empujón fuerte por parte de su familia. «Me convencieron de que no tenía nada que perder. Si quedaba a la cola, nadie lo sabría, solo el jurado…».
—Al ganar el Planeta, llega a las librerías españolas de la mano de una editorial que es competencia directa de Penguin, con la que había establecido lazos editoriales muy sólidos durante varias décadas. ¿Cómo se gestiona ese cambio?
—He tenido una espléndida relación con la editorial y las personas que me han acompañado durante todos estos años. Me han tratado como una realeza y estoy muy agradecida, así como estoy ilusionada con esta nueva etapa. No he roto relaciones, una cosa no excluye a la otra, puedo mirar al futuro sin renegar del pasado.
